No publicamos certificaciones que no podamos mostrar ni cifras que no podamos respaldar con un lote. Lo que sigue son condiciones de trabajo que cualquier cliente puede verificar en su propio pedido.
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Corrugado elegido por peso real, no por catálogo
Antes de cotizar una caja troquelada medimos el producto, el relleno y la manipulación en depósito. De ahí sale el gramaje y la cantidad de paredes. Si el envío viaja mucho, cambia la especificación; si se entrega en mostrador, no hace falta sobredimensionar.
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Kraft natural como punto de partida, no como limitación
Trabajamos con papel reciclado que nunca queda blanco puro. Ajustamos tintas y contraste para que el logotipo se lea bien sobre esa textura. Cuando el color de marca exige fidelidad, combinamos tintas directas en lugar de forzar un fondo que el material no da.
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Producción programada según el calendario del cliente
Para cadenas con varias sucursales armamos un plan de reposición que acompaña campañas y picos estacionales. Se fija un stock mínimo por formato y se entrega por partes, para no llenar el depósito de un solo local ni dejar a otro sin material.
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Impresión ágil sin sacrificar la tirada
Los pedidos al por mayor se planifican con tiempos de impresión acotados, pero sin saltar pasos de prueba. Enviamos una muestra física antes de la corrida completa: es la única forma de que el cliente vea cómo se comporta su logotipo sobre kraft antes de comprometer el volumen.
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Un solo proveedor para cajas y bolsas
Muchos comercios minoristas necesitan ambas cosas y las compran por separado. Coordinar cajas troqueladas y bolsas de papel kraft con el mismo taller simplifica la logística y evita que dos entregas distintas lleguen en semanas distintas.